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Editorial Padre Raúl Téllez
Convocatoria al XXIII Congreso Regional de Matrimonios:
“Familia: Patrimonio de la Humanidad”

El próximo mes de octubre estaremos celebrando el Congreso de todas las parejas que han hecho sus Encuentros de Renovación Matrimonial en el Minuto de Dios y de todas las parejas que quieren sanar, profundizar y renovar sus vidas y reemprender con nuevas fuerzas el “camino del amor” que están viviendo.
El tema que nos congrega en este año es: “FAMILIA: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD”. Nos valemos de la afirmación del Papa Benedicto XVI, en su discurso inaugural del Quinta Conferencia del Episcopado latinoamericano reunido en el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, Brasil, cuando declaró a la familia como uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Ella ha sido y es:
*escuela de la fe, *palestra de valores humanos y cívicos, *hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente… La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos”.
Nuestro gran objetivo es redescubrir la verdad, la bondad y la belleza de la institución matrimonial y familiar que, al ser obra de Dios mismo a través de la naturaleza humana y de la libertad del consentimiento de los cónyuges, permanece como realidad personal indisoluble, como vínculo de amor y de justicia. Esto hace parte del plan de salvación querido por Dios en el principio de la creación:
“Dijo luego Yahvé Dios: ‘No es bueno que el hombre este sólo. Voy a hacerle una ayuda adecuada’. (…Entonces Yahvé Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, que se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacio con carne. De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó:
‘Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada’. Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer y se hacen una sola carne” (Génesis 2, 18. 21-24).
La institución matrimonial y familiar ha configurado la sociedad desde los recuerdos más remotos del hombre. Por eso la familia es tan antigua como la misma humanidad. Y esto no es sólo cuestión de costumbrismo, de hábitos heredados. En lo más íntimo del ser del hombre está la sociabilidad. Y la persona es, por naturaleza –por nacimiento y por esencia–, un ser familiar. Le es debido en justicia tener padres y hermanos. Cada hombre –cada mujer– tiene derecho a nacer en familia, a vivir en familia y a morir en familia, y esto le hace más humano en sentido propio. «La familia es la única institución social encargada de transformar un organismo biológico en un ser humano» (Goode, The family, 1965). Si alguien no alcanza este ser y este vivir en familia, tendrá indudables carencias en su vida. También por esta razón la sociedad y la Iglesia tienen el deber de proteger y cuidar la familia.
Estamos convencidos que no puede pasar inadvertida la gran riqueza que atesora la familia como institución humana. La UNESCO ha reconocido obras, ciudades, parques, etc. como “Patrimonio de la Humanidad”. Por ejemplo las obras de Homero, las pirámides de Egipto, las pinturas de Miguel Ángel o Rembrandt, nuestra bella ciudad de Cartagena, etc., son indudablemente patrimonio de la Humanidad; nadie duda del deber de conservar tales obras y de legarlas lo mejor conservadas a los hombres del futuro. Así se ha entendido siempre –desde hace milenios– la institución familiar. Las civilizaciones antiguas, cada una a su modo, amparaban el matrimonio y la familia; las costumbres, las leyes, las finanzas y la misma política, no sólo han defendido, sino que han apoyado y se han apoyado siempre en la familia. La cultura cristiana fundamentó la convivencia, las libertades y los derechos de la persona en base a la familia.
El Papa Benedicto XVI ha repetido en varias oportunidades como “la familia fundada en el matrimonio” que “constituye un ‘patrimonio de la humanidad’, una institución social fundamental; es la célula vital y la base de la sociedad y esto interesa a los creyentes y a los no creyentes”. Ya no lo recordaba también el gran Juan Pablo II: “el futuro de la humanidad pasa por la familia”.
Quizá el mayor servicio social que toda persona pueda prestar a su comunidad y al país, es lograr que los suyos sean realmente una familia y que formen parte del patrimonio más valioso de nuestros pueblos y de la humanidad; por eso debe contar con la debida protección cultural, religiosa, jurídica, económica, social y política. La familia es insustituible; en nuestras manos está protegerla y fortalecerla.
Espero saludarlos personalmente y estrechar los lazos de nuestra gran fraternidad de parejas que es la comunidad Matrimonial Alegría y la Pastoral Familiar del Minuto de Dios.
Los recuerdo a todos en mi oración y los confío a los corazones amantes de Jesús y María,



Busca otro espacio vital para la pareja, donde una vez realizado su ERM, nuevamente tienen la oportunidad de profundizar y revisar sus proyectos de vida conjunta. Este nivel II busca afianzar y concretar los propósitos que la pareja realice bajo unas pautas muy claras y concertadas.


El grupo Sabor a Cristo es un espacio dedicado a jóvenes y adolescentes de 12 años en adelante, que junto con sus padres asisten a la Comunidad y particularmente a las asambleas comunitarias de todos los viernes en la Iglesia San Juan Eudes del Minuto de Dios.











